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Fue
una gran oportunidad, pero llegó tarde
En la Comisión de Previsión
y Seguridad Social y en la de Presupuesto y Hacienda de
la Cámara de Diputados, recibieron a técnicos, abogados
previsionalistas y jueces federales de seguridad social
para escucharlos, al igual que a organizaciones de la tercer
edad y centros de jubilados. Algo similar pasó en la Cámara
de Senadores. El 23 de setiembre el Lic. Amado Boudou, Director
Ejecutivo de la ANSeS, se reunió con un grupo de representantes
de jubilados para escucharlos y dar explicaciones.
Se trataba en todos los casos
del proyecto de ley sobre movilidad jubilatoria que el Poder
Ejecutivo envió al Congreso para su aprobación. Desde el
gobierno, y ante la inevitable necesidad de organizar los
ajustes reclamados desde hace 14 años, decidieron
en silencio, en secreto, sin consenso y unilateralmente,
cómo debía hacerse. Lo demás pasaba a ser un mero trámite.
Con mayoría en ambas cámaras su aprobación era previsible.
Por éso, en la Asociación
50 a 60 (www.asociacion50a60.org.ar) pensamos que
la gran oportunidad de escuchar a los directamente afectados,
llegó tarde. Esa buena y sana costumbre de interactuar entre
las posibilidades de un estado y las necesidades de un pueblo,
debería haberse dado antes de la redacción del proyecto
de ley.
Ya sabemos que el pueblo
no gobierna, sino a través de sus representantes. Pero,
¿no habrá llegado el momento de modificar esa costumbre
y sus normativas?
Por ejemplo, sus representantes
(los diputados y senadores) tendrían que haberse reunido
en cada una de sus provincias de origen con las Organizaciones
de la Sociedad Civil representativas de lo que se iba a
legislar, antes que el gobierno presentara su proyecto.
¿No será que necesitemos
de una participación ciudadana más activa? Habría que ir
pensando en una democracia directa o democracia participativa.
Asamblea ciudadana, referéndum, plebiscito, consulta popular,
encuesta, etc.
Muchas herramientas. La idea
no es cercenarles el poder a los gobiernos. La propuesta
es que el gobierno deba consensuar permanentemente con el
ciudadano. Porque cuando están en campaña, los políticos
prometen cosas que después, no siempre cumplen. Una democracia
más participativa podría ayudar a que el gobierno reflexione
más antes de tomar decisiones inconsultas.
Se necesita una acción más
directa de los ciudadanos, no sólo en las elecciones, sino
durante los períodos de gobierno. Porque sin ella los representantes
políticos escapan del control de los ciudadanos entre elecciones.
Porque el casi nulo poder
de decisión de los ciudadanos fomenta la desmotivación política
y la manipulación del sistema democrático. Porque las decisiones
serán mucho más meditadas y consensuadas, y sobre todo más
efectivas.
Que el gobierno
acepte estas herramientas participativas, no va en desmedro
de su reputación. Al contrario, los acerca más al pueblo
y a sus votos.
Julián Bautista
Tesorero
Asociación 50 a 60
www.asociacion50a60.org.ar
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