Las
cifras actuales nos ponen frente a una realidad devastadora:
la falta de trabajo con todas las consecuencias
sociales que sufre hoy nuestro país. Aquella
porción de la población que tiene un empleo
se conoce con la sigla P.E.A., que significa población
económicamente activa y se la considera como la
parte de la población total que está en
condiciones de trabajar y está entre los 18 y 65
años de edad. Se excluyen de ella a los detenidos,
-estén o no procesados-, a los discapacitados,
a los enfermos mentales y enfermos incapacitados para
el trabajo.
Nuestra
población total actual es de aproximadamente 40
millones de habitantes y la P.E.A. está cercana
a los 16 millones de personas, con 1,5 millones
de desempleados a los cuales este año se agregarían
300 mil personas que no conseguirían emplearse.
Cada
persona desempleada implica otras tres o cuatro personas
más, es decir, sus parientes directos, esposo o
esposa, e hijos, con todas las consecuencias de pobreza,
falta de alimentación, de analfabetismo o semianalfabetismo
por no poder concurrir a la escuela los hijos menores,
y de autorrespeto.
El
desempleado se siente totalmente marginado, excluido para
siempre no sólo del mercado laboral sino de su
lugar en la sociedad, es decir en su comunidad, en su
provincia o en su pueblo o barrio. Sabe que se endeuda
día a día, que no será el proveedor
o proveedora de lo elemental para los suyos y que el futuro
es un muro que está frente a él y al que
jamás podrá atravesar ni derribar.
Más
allá de la fuerte polémica que suscitan
los nuevos índices de desempleo la falta de oportunidades
reales llega a miles de personas que han superado los
40 años y son discriminados por la edad a la hora
de reinsertarse al mercado laboral.
Como
respuesta a esta necesidad, oportunamente el INADI presentó
una Recomendación para que los/as empleadores/as,
áreas de recursos humanos, empresas, agencias de
colocación de personal, consultoras u otras entidades
que sirvan de intermediarias en las ofertas de empleo,
no incorporen en las ofertas de empleo requisitos que
constituyan discriminación por edad, anulación
o alteración de igualdad de oportunidades o de
trato.
Dicha
Recomendación, que aún no fue tratada por
el Ministerio de Trabajo para convertirla en anteproyecto
de ley, podría ayudar a resolver el flagelo del
desempleo, pero no es ésta la única solución.
Desde
nuestra Asociación estamos convencidos que también
hay que promover leyes que beneficien a los empresarios,
permitiendo exenciones impositivas mediante programas
subsidiados por el Estado Nacional.
Sabemos que no es tarea fácil, pero es la desocupación,
entre los problemas que aquejan a los argentinos, uno
de los temas que reclama más urgente solución.
En las condiciones actuales que imperan en Argentina,
los trabajadores de avanzada edad se encuentran en desventaja
en sus esfuerzos por retener su trabajo, y en especial
por conseguir un nuevo trabajo cuando quedan desempleados.
El establecimiento de límites arbitrarios que no
tienen en cuenta la capacidad para el trabajo se ha convertido
en una práctica común que actúa como
una desventaja para las personas de edad avanzada.
Las incidencias del desempleo, especialmente el desempleo
por largo tiempo, trae como consecuencia deterioros de
la moral y en la aceptabilidad por parte de los empleadores,
las cuales son, comparado con los jóvenes, más
fuertes en los trabajadores de mas de 40 años.
El número de estos casos es cada vez más
grande y el problema cada vez más grave.
Mientras tanto, en la Ciudad de Buenos Aires hay un programa
para incorporar a personas desocupadas mayores de 45 años
que regula la Dirección General de Empleo con beneficios
para las PYMES. Para conocer los alcances del programa
ingresar al siguiente link:
http://www.buenosaires.gob.ar/areas/produccion/empleo/general_empleo/?menu_id=10341
Alicia Gaitán
Comisión Directiva
ASOCIACION 50 A 60
aliciagaitan@asociacion50a60.org.ar